El 20 de octubre del 2011 estuve dando una charla en Nueva York, en el Yes-Lab, el laboratorio de artivismo de mis amigos los Yes Men, dentro del ciclo Creative Activism Thursdays, un seminario dedicado a explorar el potencial del arte para la transformación social. Mostré algunos de los proyectos en los que he estado involucrado en la última década. Ya sabéis, aventuras a medio camino entre el arte y el activismo. La recepción fue increíble. Es lo que pasa cuando el capitalismo entra en crisis y la sociedad se politiza, que el arte político vuelve a ser apreciado (por un rato)
“Esto es lo que tenemos que hacer, tío”, me decían. Y lo han hecho.
Pasados 20 días, el alcalde de Nueva York ha desalojado el campamento Ocuppy Wall Street, por la noche y con alevosía. Ahora en la Liberty plaza, la plaza de la libertad, ya sólo queda policía. En reacción a este desalojo, cientos de personas ocuparon horas después otro solar más grande, más céntrico. Dicen que la inauguración fue espectacular. Mirad los carteles-escudo que portaban algunos indigandos, ¿os recuerdan a algo? Claro, que sí; son una adpatación de aquél que hicimos por aquí cuando luchábamos por una vivienda digna. No hay satisfacción mayor que la de ver que lo que haces no se queda encerrado en ti, que se abre a nuevos usos, a nuevos motivos, a nuevas gentes. Para eso se crea. Viva la apropiación.








