Manipulación con nuestras propias manos

Me sorprende que no podamos hablar de manipulación, que hacerlo sea de fachas. ¡Si es hoy cuando más manipulados estamos! Principalmente, por nosotros mismos. Cada vez que veo a alguien eliminando de su lista de amigos a otra persona por no compartir sus ideas –algo muy común estos días–, pienso siempre lo mismo: tranqui, tío, si el algoritmo de Facebook ya lo hace por ti.

En las redes sociales, como en cualquier otro rincón de la sociedad de consumo, lo que más se valora es la autoexpresión, y se garantiza por encima de todo. Se hace mediante lo que se llama ‘personalización de los contenidos’, que no es otra cosa que la parcelación y clasificación de la información a partir de lo que te gusta, de lo que comentas y de cómo lo haces. Es decir, a partir de tu expresión. Como resultado de este rastreo, las redes sociales –como esta en la que escribo  ahora– terminan mostrándonos únicamente aquello que se adapta a lo que somos. Y todo lo demás dejamos de verlo. Ya no existe para nosotros.

En este sentido, se puede decir que las redes sociales son máquinas de predicción cuyo objetivo es crear y perfeccionar constantemente una teoría acerca de quiénes somos, qué hacemos, qué deseamos. O dicho de otro modo: manipulación con nuestras propias manos. Un tipo particular de manipulación que actúa como fuerza centrífuga que nos separa y nos aísla en en interior de burbujas invisibles hechas de nuestros gustos e intereses. Estas burbujas interfieren por completo en la interacción entre nuestros procesos mentales y nuestro entorno exterior, transformando radicalmente el mundo que experimentamos.

Estoy convencido de que una gran parte de lo que nos sucede estos días tiene que ver con esta cuestión. Nuestra identidad da forma a los medios de comunicación que utilizamos a diario, y eso nos deja cada vez más atrapados en un bucle cerrado sobre nosotros mismos. Así, si soy independentista no veo más que contenidos que refuerzan mi punto de vista, y lo mismo sucede al revés. Por eso yo no borro nunca a ninguno de mis amigos, y mucho menos si son de los que no piensan como yo. Al revés, a esos procuro visitarlos a menudo estos días. Estoy convencido de que sólo ellos pueden ayudarme a escapar de mí mismo, y también sé que los voy a necesitar para enfrentar los problemas que ahora vienen: fin de los recursos, cambio climático… Por eso yo no soy separatista, ¡porque bastante separatista es ya el mundo en el que vivimos!

Submit your comment

Please enter your name

Your name is required

Please enter a valid email address

An email address is required

Please enter your message

leodecerca 2017 Creative Commons Share Alike

Quiero ser inmortal y después morirme.

Hacked by tallergorilas.com based in WPSHOWER

Powered by WordPress