Una marca, un estilo, una moda, una forma de vida sin dinero, sin tarjetas, sin ni tan siquiera pasar por caja. Yomango porque la felicidad no se puede comprar.

El día 5 de julio del año 2002 se presentó en Barcelona una marca poco habitual. Su nombre Yomango, y el estilo de vida que ofrecía, como su propio nombre indica, era «mangar», es decir, apropiarse (sin dinero ni tarjetas, sin ni siquiera pasar por caja) de las cosas; más concretamente, de las cosas que venden las compañías multinacionales. La marca Yomango es, en sí misma, una reapropiación, un uso tergiversado de algo ya existente, de otra marca: Mango, popularísima firma comercial española de ropa que, tras esta intervención y por la simple composición mediante una prefijación pronominal (=‘yo’), presta al neologismo otra subjetividad, otro aspecto, otra finalidad. Yomango consigue, así, desviar el objetivo primario de la marca original y hacer de él una nueva práctica de desobediencia civil basada en un hábito extendido (el hurto), asociada, además, a un estilo de vida originado a partir del mismo contexto en el que actúa cualquier otra marca: diseño y desarrollo estético de un estilo de vida preparado para ser adquirido de forma masiva. A primera vista, esto pudiera parecer confuso y hacernos creer que de lo que se trata es de acumular objetos y seguir así, por otros medios, la lógica impuesta por el capitalismo. Nada más falso. El único interés que Yomango tiene por las cosas, por los productos, es, como declara en su página web, «hacer lograr que algo nuevo suceda entre ellos, forzarlos hasta convertirlos en algo distinto, en algo que ya no tenga que ver con esa producción de vida destinada al consumo, sino con la invención de nuevas posibilidades de vida». Crear es transformar profundamente lo que se recibe; en ese sentido, Yomango abandona el círculo cerrado de la producción-consumo para adherirse al ámbito de la reapropiación, de la captura, y hacer de este impulso un movimiento, un modo, un arte. A partir de aquella primera presentación de la marca en sociedad, las acciones Yomango se expandieron gracias a una labor de difusión y trabajo en red (networking) basada en la proliferación de talleres realizados tanto en instituciones artísticas como en espacios pertenecientes a organizaciones sociales en muchas ciudades del mundo. También contribuyó a su divulgación la página web, edificada sobre una estructura de publicación abierta, capaz de ofrecer un espacio de intercambio de información y experiencias a todas aquellas personas seducidas por la marca Yomango o que se sentían afines a ella de alguna manera. Diferentes comunidades Yomango comenzaron a surgir en diversas partes del mundo: Argentina, Chile, Méjico, Alemania, Italia, y también en otras ciudades españolas como Madrid o Bilbao. Aunque el imaginario de la marca Yomango ofrecía un modo de vida aplicable a la vida cotidiana, al día a día, las acciones puntuales masivas en diferentes empresas multinacionales actuaban como anuncios para la marca; eran momentos de visibilidad equivalentes a las resplandecientes vallas publicitarias colocadas en el corazón de la metrópoli. De la documentación de estas acciones se extraían vídeos de diseño que ayudaban a conformar -siempre desde un modelo de producción cooperativo e interactivo- la imagen de la marca, diversificándose según las temporadas y las diferentes intenciones de cada momento, lugar y comunidad Yomango. Yomango ha funcionado, en este sentido, como un logo, como una imagen de marca que salta a la vista del consumidor a través de eventos, dispositivos y canales comunicativos muy diversos: desde los medios alternativos a la prensa oficial; desde los supermercados a los encuentros activistas; desde los flyers y catálogos artísticos a Internet.
Como cualquier otra marca, YOMANGO tiene sus catálogos, sus anuncios publicitarios, sus campañas de temporada, su estilo y moda distintivos, pero, a diferencia del resto, Yomango no vende nada de nada. No produce ningún objeto. Yomango sugiere una forma de vida y está diseñado para que cualquier persona o grupo se reapropie de él como quiera, donde quiera, transformándolo, plagiándolo, ampliándolo. Yomango: ¿lo quieres? ¡Lo tienes!
Imágenes del proyecto:
- web del proyecto: http://yomango.net
- Texto: 10 sugerencias para un estilo Yomango
- Texto: ¿qué fue de Yomango?
- Texto: ¿Hasta dónde llega la realidad, cuáles son sus contornos?
- Pero, ¿qué realidad?
- Texto: Inventar nuevos gestos
- Texto: Yomango brilla por su ausencia
- Texto: Yomango pasivo
- Texto: Yomango anda en la búsqueda



